dimecres, 28 de gener de 2009

NACHOMAN

Hola, me llamo Ignacio, soy funcionario, trabajo en Hacienda. Vivo en un pueblo entre Madrid y Toledo. Sinceramente, me paso la vida cobrando recibos, mirando números y letras. Me describo como una persona simpática, tímida, vergonzosa, pero un poco aburrida.Soy delgado y flojucho (porque odio hacer deporte), estoy soltero y no estoy comprometido. Tengo una cara oculta que nadie conoce soy… ¡Nachoman! Este nombre no tiene nada que ver con Superman o con mi propio nombre, sino que, para ganarme la vida, tengo que hacer algo más que trabajar para El Estado, ¿no? Pues bien. Desde que murió mi padre, tengo como herencia una tienda de nachos, queso fundido, refrescos y bolsitas de aperitivos. Más que una tienda, es un pequeño puesto ambulante.

Os preguntaréis que es eso de mi cara oculta; significa que en el trabajo llevo una careta de nacho con queso fundido por encima; esto lo hago para que ningún compañero de la oficina me reconozca.

Y bien, esta es mi vida: me levanto a las cinco de la madrugada, desayuno y dejo el queso fundiéndose, los nachos preparados y los refrescos en el frigorífico, me voy a trabajar a las ocho de la mañana. A las dos paro a comer y mientras, vendo los nachos y todo. A la oficina regreso a las tres de la tarde, y llego a mi casa a las diez de la noche, ceno y me acuesto a las diez y media. A las cinco vuelve a sonar el despertador y comienzo mi rutina día tras día.

Una mañana, exactamente el 23 de diciembre del 2008, a las dos y media de la tarde, mientras vendía nachos, un tornado de diez kilómetros de diámetro de base se aproximó a mi puestecillo, a mi oficina y a mi casa, toda mi vida, todo lo que tenía y yo desaparecimos para siempre del mundo real.

Cuando me desperté, estaba sudando ¡ufff!, sólo había sido una pesadilla

Gabriela



1 comentari:

  1. Me ha gustado mucho. El Nachomán ese parece ser gracioso. Ñam, que buenos están los nachos.

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