dimecres, 28 de gener de 2009

CUENTO

Esto era una vez, un niño al que le encantaba comer, y le gustaba de todo. Un día se fue con sus padres a una plaza donde vendían mucha comida.

-¡Yo quiero eso!, ¡y eso y eso! ¡Ala, que bueno debe de estar eso, yo lo quiero y con guindillas rojas encima!

-¡No puedes comer tanto Fran!- Le aguó la fiesta su madre.

-¡Pero yo lo quiero, porfaa!- Suplicó Fran.

-¡Hay, está bien!- Le dijeron sus padres.

Cuando volvieron a casa, sus padres le dijeron que no le iban a dar de cenar porque le habían puesto a dieta.

-¡¡¡Nooo!!! ¡Eso sí que noo!-Gritó desesperado Fran.- ¿Por qué?

-Porque comes demasiado Fran, no puedes seguir, has engordado mucho-. Le dijo su madre.

-¡Noo poorfaa!, no comer es peor que la muerte, aaaii!

-Nos da igual lo que nos digas-.Le contestó su padre.- Y ahora, vete a dormir.

Fran, enfadado, se fue a su habitación y se escapó por la ventana. A la mañana siguiente, se encontró al lado de una especie de máquina con una manivela, un teclado súper pequeño y una pantalla donde decía: “elige una comida o bebida”. Fran, empezó a poner comidas y más comidas, asta que se hizo como un globo y se fue volando por los aires.

-¡O noo! ¡¡¡Soocooroooo!!!-. Gritaba Fran desesperado.- ¿Per qué me pasa? Joo, quiero volver a ser como antes, ni flaco ni obeso, ¡¡normal!!

-Demasiado tarde.-Dijo una voz no muy lejana. Y de repente la máquina explotó.

-¡Noo!-Gritó Fran.

-Esa máquina es lo único que te puede salvar, así que, te concedo dos deseos y antes de pronunciarlos, piénsatelo bien.-Le advirtió esa extraña voz.

-Pues… mmm.......… yo… no sé… ¡Claro, me ha dado dos deseos, ni uno más ni uno menos, y me ha dicho que solo esa máquina me puede salvar!, así que…..

Entonces la máquina empezó a formarse tal y como Fran la había visto antes.

Luego Fran, como ya no era obeso se cayó porque no flotaba y del golpe, su padre, que era médico, le puso una escayola en el brazo, en la pierna y en el cuello.

Lo bueno de todo esto, era que como no podía escribir, no fue al colegio, pero… lo malo era que le dolía mucho.

-Ahora ya no me gusta tanto la comida, es más, ¡¡La odio!!- Se quejó Fran.

Ana

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